La desnutrición infantil es un problema prioritario de salud pública, de dimensiones
complejas que vincula múltiples factores y actores, y a la vez, una de las causas para que
se presenten otros problemas de salud que pueden llevar a un número importante de
muertes catalogadas como prevenibles; por lo tanto, requiere de estrategias integrales
capaces de articular y coordinar acciones entre los diferentes sectores de la sociedad y
continuar promoviendo a nivel de políticas públicas, las medidas de prevención e
intervenciones necesarias.
La desnutrición ha sido considerada como indicador trazador del desarrollo de los países,
pues en ella convergen no sólo factores de salud y de seguridad alimentaria, sino también
económicos, sociales, culturales. En tal sentido, cuando un niño es diagnosticado
desnutrición en cualquiera de sus formas o muere por causas asociadas a ella
que un fenómeno aislado, es el resultado de una problemática que no es posible
solucionar desde una mirada unicausal y sectorizada.
La ingesta alimentaria insuficiente e inadecuada predispone a la aparición de
enfermedades infecciosas recurrentes, pues las defensas inmunológicas disminuyen y por
tanto se aumentan la frecuencia, gravedad y duración de las mismas; pero también la
presencia de estas enfermedades acelera la pérdida de nutrientes y disminuye o suprime
el apetito y el ciclo se perpetúa. Es así como las altas tasas de Enfermedad Diarreica
Aguda y de Infecciones Respiratorias Agudas se constituyen en factores de riesgo para que
se deteriore el estado nutricional, y este a su vez, es un factor de riesgo para el
agravamiento de estas alteraciones de salud, que finalmente se reflejan en un
incremento en las tasas de mortalidad.
En los menores de cinco años, la desnutrición puede ocasionar alteraciones estructurales
y metabólicas que llevan a daños cerebrales irreversibles, los cuales afectan no solo al
individuo, sino a la sociedad misma, dado que la principal riqueza de un país está en un
talento humano capaz de desarrollarse y alcanzar todo su potencial. Es por esto que la
prevención y manejo oportuno de la desnutrición debe hacerse en la infancia, pues más
adelante sería prácticamente imposible recuperar las capacidades mentales de estos
niños.con, más
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